domingo 25 de octubre de 2009

Jornada teatral en el Teatro del Raval de Gandia


En las dos noticias anteriores hemos hablado de la naturaleza del teatro y de la decadencia del teatro. En el día de hoy ha sido representada en el Teatro del Raval de Gandia la obra "Ot, el Quixot", una obra para todos los públicos, es decir, adecuada para infantes, pero con un mensaje claramente para adultos.
Argumento: tras el fallecimiento de un viejo librero, su sobrino, de nombre Ot, acude a heredar, es decir, a ver la tajada que le queda de lo labrado por su tío a lo largo de toda la vida. Un ratón intelectual le informa de que la herencia consiste en una vieja librería. Ot, negado para la lectura, queda profundamente decepcionado, hasta que una representación gigantesca del libro de Cervantes "Don Quijote", lo abduce, literamente, se lo come, y para más inri, lo transfrorma en el el protagonista de las aventuras del caballero de la triste figura. Más y mejor, Ot se convierte en el Quixot, es decir, en el Quijote. La única forma de salir del libro es asumir su nueva personalidad de Alonso Quijano, vivir todas las aventuras narradas en el libro, hasta encontrar la salida del mismo para volver a la realidad (supuestamente una página arrancada del Quijote que debe hacer las veces de vórtice de regreso, de una dimensión ficticia que es el argumento de la novela).
Engalanado sin querencia en vestidos quijotescos, Ot asume su función como quien no puede hacer otra cosa para sobrevivir. Al principio con desgana y progresivamente cada vez más metido en su esquizofrénico personaje. Ot el Quixot recibe debe leer los libros de caballería que le harán secar el cerebro, se hará nombrar caballero en una destartalada venta, conseguirá escudero, tendrá enamorada y luchará la batalla final con el caballero de la luna, hasta encontrarse de repente tirado en el suelo de la librería, despertado como de un sueño y vuelto a la realidad.
Tras la experiencia, que se puede calificar de mística, Ot sale convertido de pollino iletrado en un dechado de fascinación por la lectura.
La lección es tan simple como importante: con la lectura las personas podemos experimentar experiencias que van más allá de la realidad y que pueden convertir nuestras vidas de lo bruto a lo ameno. La lectura es capaz de convertir el alma más negada en algo brillante y hacer que vivir valga la pena.
Lo primero que he de decir es que el argumento, aunque con un enfoque personal, no puede calificarse de plenamente original y lo hemos visto, básicamente y por solo nombrarlo desde el punto de vista comercial, en algunas películas ya antiguas pero no trasnochadas como "La historia interminable" u originalmente "Neverending Story". Fuera de este asunto, lo más importante es que hemos asistido a una representación dramática divertida, ingeniosa, con un atuendo adecuado, y que la actuación de los actores puede ser calificada de magnífica. Afortunadamente había muchos niños en el patio de butacas, acompañados por sus padres y familiares. He echado a faltar más adultos, porque los niños de las edades presentes en general no conocen el referente del Quijote para comprender el alcance argumental de la obra. Hacían falta más adultos. Ya digo y repito: es una obra para niños, parecía una obra infantil, pero es más que válida para un público adulto, que se aburre delante del televisor viendo los sábados por la noche los programas cutres de la tele. Hacía falta más presencia adulta entre el público, porque a los niños los educan los adultos y si los adultos no comprenden el concepto de lo que significa leer, con dificultad lo inculcarán, con la mera asistencia a una obra de teatro, a sus hijos.
Enhorabuena a los actores y a la compañía en general. Gracias por esta función tan divertida y educativa. Gracias.

viernes 2 de octubre de 2009

¿QUÉ ES EL TEATRO?

En la noticia anterior sobre la DECADENCIA DEL TEATRO, la primera pregunta que me formulaba versaba sobre la definición de este género. La palabra "teatro" proviene del griego θέατρον y se relaciona con el verbo que significa "contemplar". "Teatro", por tanto, es una contemplación. Pero no una contemplación cualquiera. Este término, que podría perfectamente ser genérico, se ha semantizado para indicar un hecho específico: el hecho teatral. "Semantizar" significa especializar en un valor semántico concreto, por ejemplo, cuando utilizamos el verbo "poner" en un contexto avícola. La palabra "contemplar" se refiere, pues, aquí a "ver" y, evidentemente, "escuchar". Pero, ¿qué se ve y qué se escucha?
Yo pienso que el teatro es en sí, tal como se concibe en Grecia, la quintaesencia pública de un fenómeno religioso oculto, el "misterio". El pueblo es un "iniciado" en los misterios de la contemplación de determinadas acciones, del mismo modo que en los misterios eleusinos ólo tenían derecho a la contemplación los iniciados en los mismos, para luego guardar silencio eterno sobre lo contemplado. Pues bien, el teatro es justamente lo mismo, pero publicitado: un acto religioso en el que todos comparten una contemplación, donde todo el pueblo participa de un hecho religioso que se verifica de manera manifiesta, y del que es lícito hablar.
Allí aparecen representados ante los ojos de los iniciandos acciones deplorables y memorables, de lo que hay y de lo que no hay que hacer, sobre la acción de los dioses sobre los hombres, sobre la indefensión de la raza humana ante el destino. En general, se deriva de la contemplación de la tragedia en particular una sensación de desamparo agobiante ante la cual lo único que puede hacer el ser humano es resignarse. La resignación es en la cultura cristiana un elemento medular, representado en la figura de Job. Ese sentimiento de resignación, siglos antes del nacimiento de Cristo, adereza una cultura ajena al concepto de pecado. En esta cultura los dioses no son un ejemplo, pero mandan. Y mandan tanto que uno no puede hacer otra cosa que resignarse.
En el fondo esto conlleva para la cultura griega un componente desazonador que deja más pena que gloria en la memoria de los griegos, y donde, por tanto, el obtener más gloria que pena, es decir, el convertirse en un héroe, es lo que a uno le salva. El heroísmo. Es decir, lo que en la cultura cristiana sería un Santo.
En la cultura griega el héroe es ese personaje que gracias a sus acciones ha pasado a un estado superior, cuya alma oscila en el linde que separa lo divino de lo humano. Un héroe, como un santo, es objeto de adoración y las villas pugnan por alzarse en la posesión de sus restos. Como aquí y ahora con los huesos de los santos, que si los juntamos todos los de uno mismo, creo que nos sale un esqueleto de dinosaurio, en vez de un esqueleto humano, vamos, que nos sobran huesos. Los héroes de las tragedias son unos desgraciados, porque los dioses se ceban con ellos: los héroes de la mitología, como Edipo, vencedor del monstruo de la Esfinge, son denostados -la excepción es Heracles- por el Destino, un elemento cuyo estatus en el ranking de las personalidades no humanas griegas resulta muy difícil de situar. Pero a los ojos de los humanos son o bien de loar o bien de compadecer. Edipo mata a su padre y fornica y procrea con su madre. Este es el premio por haber liberado Tebas de la desgracia: una desgracia mayor, una ignonimia. Pero sigue siendo un héroe para los griegos.
Después de retorcerse el alma con la tragedia, los griegos se daban un respiro "contemplando" una comedia. Una comedia es el viaje de regreso en ese rito iniciador del pueblo. Desde el tránsito al más allá, se vuelve al más acá. La comedia es un despertar del emponzoñamiento trágico, la vuelta a la luz de lo cotidiano, a la guerra de lo diario, donde los héroes no son otros que los personajes de verdad. La comedia se sitúa en el lado de más acá, en el conjunto de la doble dimensión de las fiestas religiosas en honor a Dioniso: la tragedia en lo utópico de lo divino - la comedia en lo increíble de lo humano. Ya no se contemplan héroes, solamente personas. Ya no se contemplan acciones grandiosas o estupefacientes, solamente ramplonas. Hemos pasado de lo grande a lo nimio, hemos vuelto al lugar que le corresponde ocupar al hombre.
Y esto es para mí el Teatro, como un rito de iniciación, donde uno se confirma en lo público -en lo político-, y donde se pasa primero al tránsito de lo divino, para luego regresar a lo cotidiano, a lo humano. Y esto es el objeto de contemplación: cómo las personas tenemos una doble dimensión, la divina y la humana, la trágica y la cómica. Por eso el único sentido que tiene hoy en día la representación de una tragedia es el puramente turístico-comercia. Y por eso no tiene ningún sentido la representación de una comedia antigua griega, si no es porque al populacho le encanta remozarse en lo soez.
Al final de todo sigo pensando que no sé qué es el teatro, pero intentar verbalizar el torrente semántico que comporta el intento de comprensión de lo que es verdaderamente el teatro, me refiero al único teatro de verdad, al de los griegos -no el del resto, que es pura experimentación y utilización de un esquema mecánico y argumental original de Grecia Clásica-, me ayuda a organizar las ideas y a tener cada vez más claro que debemos ver el teatro como una homilía, no en el sentido cristiano, sino en el sentido social, en el sentido griego del término.
Otro día hablaremos de la evolución del teatro y de su relación con la música, la griega, por supuesto, y la moderna, esa llamada seria y mal llamada clásica.

Ver Edipo Rey: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12

sábado 19 de septiembre de 2009

LA DECADENCIA DEL TEATRO

El teatro se define como un arte en constante decadencia. El teatro ha caído tan bajo que apenas se mantiene merced a subvenciones públicas. A nadie le interesa hoy en día el teatro. Y al que le interesa es un tipo muy raro. ¿POR QUÉ?

Creo que lo primero que hay que hacer es preguntarse ¿QUÉ ES EL TEATRO? Los griegos, que eran en general sabios, pese a pasarse el ochenta por ciento de su vida guerreando (y esto es sorprendente, que todavía tuvieran tiempo de fabricar genios como Esquilo, Sófocles y Eurípides), inventaron propiamente el teatro, en la forma como lo conocemos desde la perspectiva occidental.

Nadie sabe cómo surgió el teatro, en particular, porque tenemos, desde la antigüedad, tres géneros básicos: la tragedia, la comedia y el drama satírico. De este último diríamos, de forma un tanto burda, que es una tragicomedia. Unos dicen que si la tragedia a partir de un canto serio, - el ditirambo-, otros que si la comedia a partir de los cantos y actos de grupos de jóvenes jocosos, -komos-, o que si la poesía popular burlesca. En fin, que realmente nadie sabe la verdad. Pero lo cierto es que en la Atenas de mediados del siglo V antes de Cristo, el teatro, en sus tres géneros, floreció de una manera excepcional, en el marco de la celebración de las fiestas religiosas en honor a Dioniso, un dios tenido por extranjero por unos, y por auténticamente del terruño griego por otros.

En efecto. En Grecia sólo se realizaban representaciones teatrales en este contexto que he mencionado. Nada más lejos de la actualidad. Hoy en día, uno va al teatro sin motivo religioso y en cualquier época del año. Hoy en día el teatro es un negocio. Entre los griegos, el teatro era un elemento tan medularmente ligado a la sociedad, que no se entendía la sociedad sin el teatro. Es decir, en Grecia el teatro no era un negocio -bueno, abajo matizaré esto-. Por eso nuestro teatro es decadente, porque poderoso caballero es Don Dinero.

Muy brevemente. En la Grecia de la época clásica, no representaba una obra de teatro cualquiera. No señor. Aquél que quería ver representada en la escena una obra suya, debía presentarla a concurso, donde el Consejo -o Bulé- tomaba, después de examinadas las propuestas de diversos autores, una decisión sobre cuáles eran las mejores obras y que merecían ser representadas. Ojo, entiéndase que cuando se dice "que merecían ser representadas", lo que se está diciendo es propiamente, las que merecían recibir una subvención para sufragar todo el montaje y entrenamiento de los actores. Sí, hemos leído bien. En Grecia se montaban las obras de teatro, sólo las mejores, por decisión del órgano político representativo de todas las tribus censitarias de la región del Ática, y para ello el Estado ordenaba un desembolso. Hasta este punto era importante el teatro.

Pero el desembolso no lo realizaba propiamente el Estado en su totalidad, sino que eran personajes económicamente destacados los que eran designados y tenían la obligación de sufragar los montajes teatrales, más concretamente, la instrucción del coro. Sí, hemos leído bien. Es como si ahora, al amo y señor de Zara le dijeran: a ver, como eres el más rico del pueblo, pues te toca poner el dinero para que se monten las obras de teatro o tal obra de teatro, para ser representada en las fiestas religiosas en honor a Dioniso. ¡Ay, cuidadín con negarse! Más bien al contrario. Era un honor que el Estado pensara en que tal ricachón era el adecuado para poner el dinero sobre la mesa. Vamos, igual que hoy en día.... Que sí, que a ver qué ciudadano tenía la cara de negarse a soltar la guita, cuando se trataba de una representación EN EL MARCO DE LAS FIESTAS EN HONOR AL DIOS DIONISO. Sobre su cabeza rondaba la acusación de impiedad, una acusación temida, porque realmente se hallaba en juego la cabeza de uno.

Los autores no presentaban una sola obra de teatro. No. Se presentaba una trilogía, a la que se añadía un drama satírico. Estamos hablando en este caso de la tragedia. Una trilogía son tres obras, relacionadas argumentalmente entre sí. Es decir, una SAGA. Comparemos con Star Wars, ese magnífico invento que tiene que ver demasiado con la tragedia griega, cosa que no he visto escrita en ningún sitio, porque no hay filólogo clásico que se arriesgue a comparar la tragedia griega con la Guerra de las Galaxias, sin ser objeto de "ostracismo" académico. En particular la última película de la serie debería ser tenida muy en cuenta por los historicistas de lo trágico, en particular en su relación con lo griego o lo greguizante.

Un honor era, por tanto, subvencionar lo público con lo privado. Hoy esto se tiene por una vergüenza. Los griegos no tenían tanto prejuicio. Hoy se hace al revés, se subvenciona lo privado con lo público, y así nos va en la economía...

El teatro griego era un aglutinante social. La tragedia, de carácter mitológico, fornía modelos (comportamientos, dilemas, decisiones, personajes con caracteres elevados a lo categorial. La comedia, de carácter político y utópico -no puede existir lo cómico sin lo utópico, dado que la realidad no es cómica si no se saca de sí misma-. Pocas veces la tragedia ha tenido relación en Grecia con la realidad. Y pocas veces la comedia no la ha tenido. Los valores de la moral reflejados en las obras trágicas servían de caldo educativo en una sociedad fundamentalmente de tradición oral, donde, como aquí el cine en la posguerra, educó a los ciudadanos atenienses a lo que había que hacer y a lo que no había que hacer. Aristóteles habla del carácter purificador de la tragedia. Un concepto difícil que se ha explicado como la sanación psicológica del ciudadano ateniense, mediante la observación de la desgracia acaecida sobre personajes mitológicos, como consecuencia de sus decisiones, pero, en particular, como consecuencia del sino divino. Sin embargo, yo me pregunto ¿cómo puede haber querido Aristóteles decir esto de un teatro criado en una sociedad donde la desgracia de la guerra casi constante fornía ejemplos no mitológicos, sino reales, de las consecuencias de las acciones o de las desgracias enviadas por los dioses? Aristóteles comienza a estar ya un poco fuera de juego de una época en la que el principio del fin del teatro verdadero, el hecho en la Grecia de Pericles, está ya en marcha imparable.

Y en cuanto a la comedia, ¡cuán adelantados estaban los griegos respecto de nosotros, que vivimos en una sociedad altamente estreñida! Lo risible es lo real sacado fuera de sus casillas, y es que los griegos eran capaces de elevar a un grado supino de sarcasmo y de autocrítica sus propias mezquindades sociales y sus propias decisiones en cuanto a la guerra. Así tenemos a unas mujeres que se reúnen en una Asamblea, disfrazadas de hombres, cosa increíble y que tuvo que resultar realmente acongojante, sobre todo, porque los actores eran HOMBRES VESTIDOS DE MUJERES, QUE SE DISFRAZABAN DE HOMBRES para fingir un acto político increíble: que las mujeres tomen decisiones. Así vemos a un Sócrates que aparece columpiándose en las nubes, objeto de una mofa sin par, si no es la propia que representa al Quijote Alonso Quijano encaramándose contra unas aspas de molino, por creer que se trata de gigantes. Así vemos a otras mujeres negar sus débitos sexuales a sus maridos, si no deponen las armas y conciertan la paz, cosa imposible que una mujer se negara a los ataques sexuales de su marido y que por tanto debió provocar que más de uno se partiera literalmente de la risa, al ver cómo una mujer podía hacer esto (sobre todo, porque las mujeres representadas tienen más ganas de follar que sus propios maridos y les resulta realmente difícil cumplir con su propósito). Y qué decir tiene de esa comedia que se encarama directamente contra determinados personajes del público y que hace chanza de ellos, como si el actor pudiera moverse realmente entre dos dimensiones, la de fuera del escenario y la del escenario mismo, dejando la línea de la orquesta que se halla en contacto con las gradas, como una delicada línea a veces transgredible.

En la época de Alejandro Magno, este teatro tan ligado a la sociedad dejó de tener sentido. El teatro era un teatro político, es decir, LIGADO A LA POLIS, a la ciudad estado. La integración de las ciudades-estado griegas en un marco político centralizado en un punto capital, en un centro de control administrativo, quitó el sentido de las celebraciones propias de pueblo. Las representaciones siguieron realizándose, pero ya no se crearon apenas nuevas obras, sino que se RE-presentaron las obras de los que ya se convertían en clásicos: ESQUILO, SÓFOCLES, EURÍPIDES. Y las comedias pasaron de tener sentido político a ser puros folletines, a los que nuestros modernos culebrones deben su existencia.

Y de allí a aquí y ahora, el teatro no tiene sentido, porque NO TIENE LIGAZÓN SOCIAL, NI SENTIDO DE LO POLÍTICO, NI VALOR NACIONAL. El teatro, salvadas ciertas excepciones realmente significativas, ha pasado a ser una experimentación de qué se puede hacer con él. Y cuando algo pasa a este grado, es que nadie sabe qué hacer con el asunto. Conclusión: el teatro es un fracaso, que sólo pervivirá con las ayudas de lo público, pero sin la complicidad del público, porque éste ya no vé el teatro como algo religioso y social, sino como algo peor que ir al cine, porque es más caro y menos divertido.

Lástima de género!

sábado 15 de agosto de 2009

MUSIK INSTRUMENTEN MUSEUM - BERLIN



Junto al Tiergarten de Berlin, una vez uno cruza la Herbert Von-Karajan Strasse, se encuentra con el abstruso edificio de la Philarmonie y, unos metros más adelante, girando a la derecha, el Museo de Instrumentos Musicales, en el marco del Staatliches Institut für Musikforschung. Lo primero que he de decir es que jamás había visitado un museo de instrumentos musicales. No sé si en España hay uno de estas características, es decir, específico para la investigación de la historia de los instrumentos. Sí que hay colecciones arriba y abajo, pero un museo de estas características da un gusto que no veas.


Lo primero que uno se encuentra al entrar es a un taquillero, es decir, a un vendedor de tickets muy estreñido que te quiere vender una entrada gratuita. No voy a contar detalles. Quedémonos con el concepto.


Luego, todo es una gozada. Me dio un pasmo que no veas y le pregunté a uno de los cuidadores si se podían hacer fotos. Me dijo que sí, pero "ohne Blitz", es decir, "sin flash". Y allá que fui. Debí dar la impresión de estar turulato, porque de verdad que me volví turulato, echando fotos a troche y moche. Y debieron de percibir que estaba realmente turulato, porque cuando vieron lo que estaba haciendo, no me dejaron solo a más de 3 metros de distancia, e iban turnándose por zonas. Vamos, visita a museo con escolta.


Cuando uno ve esta colección entiende que un instrumento musical es una pieza única. Que aunque morfológicamente puede haber mil igual, ninguno es idéntico al otro. La riqueza de formas y tamaños es pasmosa y, evidentemente, cada forma y tamaño ha sido fabricada con una finalidad determinada. Se ven especímenes para recordar. Las fotos no me salieron demasiado bien, porque sin flash tenía que hacerlas a pulso, pero algunas cosas voy a mostrar ahora, que me parecieron rarezas o que eran verdaderas monadas portátiles, de las que hoy en día no se ven ni creo que se fabriquen.



He aquí un "Orthophonio".




He aquí un "engendro" de violín con una campana como amplificador, ensartado en el costado del cuerpo mediante un apósito metálico. En la foto por abajo se ve también un poco de la parte del tensor y botón de un violín con forma de gitarra asimétrica.






Y aquí una "monada" portátil.



Y esto sí que es "vertical" y lo demás son cuentos!!!!


jueves 13 de agosto de 2009

SCHLESWIG-HOLSTEIN MUSIK FESTIVAL (ELMSHORN-DEUTSCHLAND)

Queridos seguidores y FANáticoS de este mi blog, que sólo leen dos personas y media.
El dia 8 de agosto tuve la oportunidad de asistir al Festival de Música que se celebra anualmente en la población de Elmshorn, a 30 km al noroeste de Hamburgo, patria chica de las Hamburguesas, donde McDonalds y Burguer King hacen el ridículo. Es decir, casi en Dinamarca. Lo primero que he de decir es que este festival es de orden regional (Schleswig-Holstein), como el Certamen de Bandas de Música de Valencia, pero sin certamen. Aquí la gente viene y simplemente toca (bueno, esto lo amplío más abajo), no se critica, ni se dan gritos de ánimo, pese a que el escenario que ahora diré es comparable al de una plaza de toros. Sin embargo, aquí tocan músicos de primer orden mundial. No en vano el certamen se inauguraba este año con la actuación de la violinista Anne-Sophie Mutter, a cuyo concierto no llegué a asistir por una pura cuestión relacionada con las variables del espacio y el tiempo. A cambio pudimos asistir al concierto del oboista Albrecht Mayer, el que por aquí parece que va sustituyendo a Heinz Holliger y que se vende como el "mago del oboe".
Elmshorn es una pequeña población de unos 45.000 habitantes, que alberta un impresionante Reithalle, es decir, un ESTABLO, donde, entre memorables aromas equinos, tocan técnicos instrumentistas de primera magnitud. Es decir, en Valencia, toros, y en Elmshorn, caballos. Elmshorn es muy tranquila y la gente muy amable. De hecho eramos los únicos "guiris" del lugar y, dado que allí todo el mundo tenía aspecto a lo vikingo, eramos objeto de observación y curiosidad, por el color de nuestra piel y por lo raro que hablábamos, a los oídos de los de allí.
Aquí los alemanes cogen la Sala de Equitación, que eso es un Reithalle, cubren el suelo -que es de arena- todo con tablones de madera, ponen sillas, montan un escenario y tachánnnnn. No sé para qué la gente se gasta tanto dinero en superestructuras arquitectónicas, donde lo que al final ocurre es que, una vez gastado el dinero público, resulta que hay que rehacer todo, porque el sonido rebota de aquí y de allá y se oye horroroso, la cuerda mal, el metal escandaloso, etecé etecé. Pues un establo cubierto suena chachi piruli, como pocas veces he oído.
Lo que más me llamó la atención es que casi nadie en Elmshorn conocía donde estaba el Altes Reithalle. Menos mal que el festival estaba anunciado en la autopista, porque si no, llego a pensar que estaba, fatalmente para las latitudes y longitudes en las que me encontraba, totalmente perdido. La cuestión es que lo del Reithalle, tratándose de una cuestión de equitación, debe de ser algo muy selecto, vamos, de la Jet Set. Y lo cierto es que la gente que asistió al festival eran jubilados alemanes de dos a dos metros y medio de altura y tres españolitos un tanto llamativos.
La orquesta era la Münchener Kammerorchester, dirigida por un tal Alexander Liebreich. Un nombre curioso el de este director: Liebreich, "El que ama el poder", un buen apellido para alguien que se llama "Alexander", como el hijo de Filipo II de Macedonia. Pero el tipo era muy salao en el escenario: profesional, sin tapujos. Entró la orquesta uno detrás de otro, como debe ser, no como en nuestro España cañí de la orquesta nacional. Y sin tapujos. El individuo sube al escenario, saluda en una micra de segundo, se da la vuelta y da la entrada en la micra de segundo siguiente. Que casi me da un pasmo, porque si soy yo el que le toca entrar, seguro que fallo. Y dale que te pego, el Coriolano sonó de maravilla. Un sonido aterciopelado este el del Reithalle de Elmshorn, y unos músicos todos ellos jóvenes y maravillosos. Bueno, el trompa seguramente estaba un poco trompa, porque en una de las entradas en solitario le salio algún gallito, como esos que a uno le dan cuando empieza a hablar y las vías altas tienen cierto grado de mucosidad. En general, toda una gozada de pieza, todos a una, y salvo la carraspera de nada de la trompa, una obra muy bien tocada. ¡Qué gusto!
Después, en segundo lugar, actuó el oboista Albrecht Mayer, al que llevo siguiendo en YouTube desde navidad, desde que se me ocurrió esto de irme de excursión casi a Dinamarca (vaya... ahora acabo de ver que hoy actúa el pianista Lang Lang, una pena no ser Elmshorniano, ese pueblo que huele de verdad como la porcina Lorca, pero aquí a lo equino). Un chaval el Mayer muy bien plantao, con un traje a rayas de los que estaban de moda a mediados finales de los 50 y que ahora vuelven a estar chupi guay. La pieza a interpretar era el concierto para oboe de Richard Strauss. Para ir preparado, he de decir que casi me lo sé silbar de memoria todo todito, y eso que es bastante largo. Pero no siendo esto suficiente, lo mejor es ir, como yo, acompañado por una experta oboísta, conocedora al dedillo de los entresijos del concierto, la Prfa. Doña Encarnación Ruiz. El concierto comenzó con un oboísta muy a lo escolástico y, desde España, diríamos, muy a lo germánico: prevaleció más la mecánica que la expresión. Pero esto duró poco, porque se nota que Herr Mayer tiene temperamento. Pasada la contención natural de las primeras notas, el instrumentista se soltó, y se soltó hasta tal punto que en los pasajes rápidos hubo momentos en los que la sincronización entre la orquesa y el solista se perdía. Y se percibía muy claramente cómo unos y otro se buscaban para volver a cuadrar. Pero Herr Mayer volvía a lo suyo, porque un solista es eso, un solista, y el nuestro hacía gala a este término: allí donde había una escala "superschnell", es decir, "a toda velocidad", en algunos casos subía y bajaba escalones de dos en dos. La teoría cinética de la percepción, es decir, la que engaña al ojo y convierte el paso de imágenes estáticas en una imágen con movimiento, es decir, en lo que conocemos como "cine", afirma que no es necesario, para la composición de una pieza de video, que sean registrados todos y cada uno de los momentos de un movimiento, dado que pasando de forma veloz por delante de la vista una secuencia de diversos momentos estáticos, el cerebro interpreta toda la serie en forma consecutiva, de forma que dichos momentos se enlazan y son percibidos como uno solo, en movimiento. En el caso de la música esta teoría no es válida, porque el oído no es "engañable" como la vista. Y Herr Mayer se saltaba notas en las escalas, que no son disculpables, porque a un estudiante no se las disculpan cuando le ponen la nota final.
En determinados pasajes, a mí me pareció un tanto jazzista. En otros, al parecer no hacía caso de los matices que anotaba con toda seguridad la partitura. Pero con todo, Herr Mayer es realmente un buen oboísta. No es un extraterrestre. Es una persona tocando un oboe, que en el vivo y en el directo necesariamente puede tener fallos, que los fallos pueden ser disculpables cuando se observa el resultado final. El sonido que saca a su oboe es realmente dulce. Respira y controla la respiración de forma envidiable, hasta en los pianísimos, que los sostiene de forma aquí diabólica. Albrecht Mayer puede no ser realmente un oboísta mágico ni un extraterrestre del instrumento, pero es un oboísta de primera categoría mundial, como todo lo que es llevado al festival de Elmshorn, un festival increíblemente desconocido.
Aunque de Bamberg, se notó su especial relación con la tierra y ya desde el mismo momento de finalizar el concierto, no dejaba de chupar su caña, lo que era indicativo de que estaba ya preparado para regalar piezas, antes de que el público mostrara interés por esto con sus persistentes aplausos. Y así fue. No dejó el más mínimo margen de que descendiera la intensidad de los mismos. Saltó a la palestra y nos deleitó con algo de su especialidad: el barroco. En esto sí que es Herr Mayer un auténtico especialista!!! Mayer es a todas luces un barroquista, no un todoterreno. El regalo impecable. Y todavía otra pieza más de regalo. No tenía ganas de irse. Quería seguir tocando. Y la gente también tenía ganas de seguir escuchando.
A la tercera se rindió y se produjo la pausa en el concierto. A la salida, lo típico: sesión de venta de discos y firmas, momento comercial en el que nosotros también caímos. Y nos dejamos notar: el chaval se sorprendió de vernos por allí, procedentes de latitudes tan calurosas, y nos hicimos una foto hombro con hombro, para el recuerdo.
Los caballos del Altes Reithalle de Elmshorn deben ser los más felices de la raza equina, o al menos, los mejor forjados en lides musicales, puesto que tienen, como ningún humano tiene, la entrada gratis a todos y cada uno de los conciertos que allí se dan. Uno de estos caballos nos resultó muy amable: asomaba la cabeza por la ventanilla de su redil y pedía caricias y caramelos ricola. De las primeras le dimos todas las que llevábamos. De los segundos, fui yo mismo el que se llevó todo lo que pudo... que eran gratis. Otro motivo más para que me miraran de forma rara estos Elmshornianos y para que pudieran seguir diciendo: Spanien ist verschieden (es decir, Spain is different).


viernes 26 de junio de 2009

BALLET RAPSODIA DE GANDIA - EL VALOR DE UN TRABAJO MUY BIEN HECHO

Ayer dia 26 de junio de 2009 asistimos, en el Teatro Serrano de la ciudad de Gandia, al festival de fin de curso de la Escuela de Danza "Rapsodia".... corrijo, asistimos a un espectáculo de Ballet con todas las de la ley. La Escuela de Danza "Rapsodia" ya nos tiene acostumbrados a los buenos espectáculos y a que veamos reflejado en el escenario el resultado del esfuerzo diario de alumnas y profesoras. Esta Escuela, a cada golpe de espectáculo, sube el listón un poco más, y un poco más. Estoy intrigado por saber hasta dónde alcanzará el límite.
La noche comenzó con unas palabras de la Directora, Doña Mª Ángeles Bertó. Palabras breves y que dan gusto de oir. En un mundo, el de la educación, en el que abunda aquello del cortar y pegar, pero no estudiar -eso se dice que ya vendrá, pero parece no llegar nunca-, hace mella en uno eso de que el genio se despierta con el esfuerzo y el sacrificio. Los que hemos sido criados en un sistema educativo sin ordenadores, sin internet, sin tanta bibliografía, con una simple libreta de hojas en blanco, sobre las que garabatear e ir garabateando nuestra propia formación comprendemos el peso de esa frase con la que la que se iniciaba la noche. Esfuerzo, sacrificio, disciplina. ¡Qué gusto da oír estas palabras que parecen proscritas hoy en día de nuestras escuelas! Esfuerzo, sacrificio, disciplina. Control de sí mismo.
Un programa magnífico, bien estructurado, secuenciado y pensado hasta el más mínimo detalle, en el que alternan actuaciones de las alumnas de más temprana edad, con las más aventajadas.
Unas coreografías de un gusto estético fuera de toda duda, un atrezzo de loar.
Las alumnas: sencillamente impresionantes. Desde la más joven hasta la de mayor edad. Sin excepción. Es realmente impactante ver cómo niñas de tiernísima edad asumen una disciplina y unas rutinas de comportamiento, por no decir aplomo en el escenario, que le dejan a uno con la boca abierta. Y no sólo es esto. Es que además las profesoras de la escuela han sido capaces de enseñarles a estar, a interactuar, a trabajar en grupo, a moverse coordinadamente, a escuchar la música y a fluctuar con ella.
Cada alumna de esta escuela brilla como un diamante. Y en esta escuela los saben pulir muy bien. En este espectáculo que nos ha ofrecido la escuela llamada "Rapsodia" se puede ver reflejado de un solo golpe de vista el trabajo forjado con el esfuerzo de años, porque por delante de nuestros ojos han pasado en dos horas y media aproximadamente alumnas de todas las edades y niveles, dentro del rango curricular que abarca la dicha escuela. Viendo a las más pequeñas, a las de más edad y a las de mayor edad, se hace uno una idea de cómo va a ir la cosa con estas alumnas. Y la cosa va a ir indiscutiblemente muy bien.
Lo más sorprendente de todo es la aparente facilidad con la que las profesoras de la escuela son capaces de montar un espectáculo de la envergadura del que hemos podido contemplar, con sólo un ensayo in situ, en el teatro Serrano de Gandia. Sólo un ensayo in situ: fácil quizás para las más experimentadas; pero, ¿y para las más jovenes? Aparente facilidad. Esto se llama PROFESIONALIDAD, en mayúsculas, COORDINACIÓN, ORGANIZACIÓN y CONOCIMIENTO -del medio y de las alumnas que manejan- cualidades todas ellas que sólo las da la EXPERIENCIA y toda una vida sirviendo al ballet en Gandia. No en vano, la escuela de danza "Rapsodia" es pionera en nuestra ciudad. La experiencia es un grado, que aquí se marca en positivo.
Las obras de arte se diferencian de las que no lo son en que los pequeños detalles que las conforman resultan imperceptibles al lego. Una obra de arte no es fruto de la inspiración, sino de trabajo y del esfuerzo. Una obra de arte no es una casualidad, sino el resultado de algo pensado, proyectado, medido, sometido a crítica y a autocrítica. Hoy he tenido esta sensación: por delante de mis ojos ha pasado una obra de arte, y me confieso lego en estas lides de la danza, porque lo que he visto no han sido detalles sueltos de una actuación, sino una obra de conjunto, cuyos resortes me han pasado desapercibidos.
Creo que no es una exageración decir que no hay en nuestro entorno muchas escuelas de parejo nivel académico que sean capaces de ofrecer al público un espectáculo del nivel de lo que hemos visto en el teatro Serrano de la mano de la escuela de danza "Rapsodia".
Ya estoy deseando volver al Teatro Serrano a ver la próxima actuación de estas bailarinas.
Felicidades y Gracias.

sábado 18 de abril de 2009

La obra de arte es UNA y MÚLTIPLE, como la divinidad. El artista AUTÉNTICO es MORTAL como los mortales, pero su obra INMORTAL como la divinidad.

En una noticia anterior me cuestionaba sobre la naturaleza de la obra de arte y la facilidad con la que se llama arte a cualquier cosa y me preguntaba exactamente lo siguiente:

¿es posible que la obra de arte AUTÉNTICA sea sólo aquélla que destaca entre muchas obras que son pretendidamente de arte porque quieren imitar y alcanzar el estatus de sus precedesoras, las cuales han pasado a la posteridad como modelos formales a seguir? Es decir, ¿es la obra de arte auténtica sólo UNA entre un millón de pretendidas falacias de obra de arte?


También me quejaba allí del prejuicio a programar conciertos de obras conocidas, en pro de programas poco populares, sobre los que sospechaba que existía un ánimo de exclusivismo gratuito y, por qué no decirlo, racista: sólo pertenece a mi grupo quien es capaz de aplaudir lo que yo aplaudo, aunque no lo comprenda o no sea placentero - un mundo falsario y farisaico que abunda hoy en día demasiado entre el pueblo venido a nuevo rico de la cultura, consecuencia natural de la socialización de la enseñanza universitaria. Pero no todos pueden ser médicos. Las personas debemos tener todos los mismos derechos, pero de aquí a afirmar que todos somos iguales -incluso mujeres y hombres-, hay una gran distancia. En primer lugar yo no puedo parir, y esto es una gran discriminación. Y en caso de enfermedad quiero que me atienda un médico de matrícula de honor. A ver, que levante la mano el que se va a conformar con menos, en aras del "todos somos iguales", que de cara a la sociedad todos somos políticamente correctos, pero en casa se cuecen habas. ¿O no?


El artista nace y se hace. Y hay unos que están hechos, por el azar de la naturaleza (SELECCIÓN NATURAL), de una pasta casualmente mejor que otros y que muestran una habilidad mayor que el resto de los mortales. Y esto no es discriminación: la discriminación es un concepto social que la naturaleza, que es salvaje, no entiende. Esto es, simplemente, algo natural que no podemos controlar. Para que surja el genio es necesario que se conjunten muchas condiciones al unísono: azar natural genético, formación intensa, flexibilidad personal, trabajo, trabajo, trabajo. Ni al más inteligente le llega la inspiración del cielo. La inspiración hay que IN-SPIRARLA, es decir, hacer que entre en el cuerpo mediante la respiración de la educación y la formación. Aquél que reúne las condiciones naturales y succiona de unas oportunidades sociales adecuadas -aquí también juega el azar de cuándo y dónde uno nace y se cría/forma-, es decir, de un contexto idóneo, todo lo que quiere y quiere y desea saber, ese tiene muchas posibilidades de ser un genio. Pero no es suficiente. Conocemos el fracaso de los superdotados. Es necesario el refuerzo de la sociedad, la comprensión y el apoyo. El genio se vale por sí mismo, pero si recibe cierto márketing, muy posiblemente no quedará en el olvido. Es lo que se llama FAMA, que los griegos llamaron ΦΗΜΗ, del verbo φημί "decir". "Fama" es lo que de uno dicen. Un genio no es genio si nadie dice que lo es y su obra es conocida.


Y siendo un genio, la producción del genio no toda es genial, sino que está llena de altibajos. Conocemos POCOS, REALMENTE POCOS, cuya obra en conjunto pueda llamarse GENIAL de norte a sur y de este a oeste. Porque los genios, Y ESTO ES ALGO IMPORTANTÍSIMO, SON BISAGRAS, SON PUNTOS DE INFLEXIÓN TAN PODEROSOS QUE SON CAPACES DE CARACTERIZAR UNA ÉPOCA, MARCAR EL CAMBIO DE UNA A OTRA Y DAR NOMBRE A UN SIGLO.


Hay épocas que FLORECEN EN GENIOS. Y esto es algo fuera de lo común que pasma de una forma impresionante. El siglo V a. C. de Cristo en Grecia fue uno de esos momentos en los que se produce una revolución política y cultural en todos los órdenes: las fuerzas de la aristocracia y las populares llegan a una solución de compromiso en favor de la instauración de un régimen democrático que llega a ser radical. A este régimen se llegó mediante un proceso de tensiones que se prolongó un siglo y medio. Y fue necesario que los Griegos conocieran la tiranía para llegar a la democracia también. Este proceso recuerda mucho a la llamada "transición" española. Y hubo padres de la Democracia en Grecia: el héroe y estadista Solón, la tiranía de Pisístrato -que promovió el inicio del engalanamiento de la Acrópolis con edificios públicos ("panem et circenses" para el pueblo). Pero el genio de la democracia tiene un nombre: CLÍSTENES, quien sustituyó, CON EL ACUERDO Y BENEPLÁCITO DEL PUEBLO, als tribus ancestrales por un sistema de agrupación de la población del ática basado en procedimientos aritméticos. Dos por dos son cuatro, y aquí no puede haber favoritismos (bueno, el proceso fue más complicado y contiene detalles que dejan mucho que desear y que decir en favor de un proceso realmente "democrático", pero, seamos francos, en nuestras modernas democracias, ¿a que también hay lugar para el mangoneo?).


CLÍSTENES FUE UN GENIO. Y tiempo después lo fue PERICLES, quien da nombre al siglo V a. C.: EL SIGLO DE PERICLES. Pericles fue un GENIO de la política, como lo fue ALEJANDRO, contra quienes no pudo nadie más que las enfermedades.


A Pericles debemos el cultivo y conservación de un humus social en el que florecieron Sócrates, Sófocles, Platón, Eurípides, los sofistas. Es decir: el fundamento de la filosofía occidental y moderna (y filosofía en Grecia significa también CIENCIA) y del género teatral. No quiero extenderme en esto. En este mismo siglo se produjo una renovación de las formas musicales, muy criticada por novedosa, que rompió con esquemas de corte tradicional. Una evolución de las formas musicales que conocemos mal, muy mal, porque el conocimiento del mundo antiguo es fragmentario. SOFISTAS, SÓCRATES, PLATÓN, ARISTÓTELES: padres de la filosofía y de la forma dialogada. ESQUILO, SÓFOCLES, EURÍPIDES: padres del género dramático trágico. ARISTÓFANES: modelo de género dramático cómico. HERÓDOTO, TUCÍDIDES, JENOFONTE: padres del género historiográfico. HIPÓCRATES: padre de la medicina, en su "concepto" moderno.


Algo pasó en Grecia en este dichoso. UNA REVOLUCIÓN POLÍTICA A LA VEZ QUE CULTURAL, PLAGADA DE GENIOS que recordamos con admiración y añoranza. Genios que han sido CAPACES DE CREAR OBRAS QUE SON MODELO para la posteridad y que ya en la época de Alejandro Magno fueron considerados CLÁSICOS, con apenas una distancia temporal de siglo y medio, dos siglos.


No me referiré a los genios de la ciencia. Sólo a los del arte. Pero entiendo que los genios del arte son en sí mismos científicos. Porque la palabra "científico", que proviene del latín, significa "conocedor" y la palabra "ciencia" significa "conocimiento".


El RENACIMIENTO puede ser comparable a esa época de los griegos, pero sólo comparable, PORQUE, que nosotros sepamos y pese a que los griegos deben muchísimo a la cultura oriental y a Egipto, LOS GRIEGOS FUERON ORIGINALES y los renacentistas parten del descubrimiento de un mundo que la Edad Media no eliminó, pero mantuvo latente. Mucho se perdió en esa época "media", es decir, de "transición". Pero se conservó LO AUTÉNTICAMENTE GENIAL. El volumen de libros que se perdió en Alejandría y en Pérgamo dio como resultado LA CONSERVACIÓN DE LO MODÉLICO, apreciado y transmitido en muchos casos merced a los sabios árabes. Y, como consecuencia, se produjo LA DESAPARICIÓN DE LO NO MODÉLICO, aquello de lo que no se conservaron muchas copias, porque era objeto de menor demanda.


En la obra de arte se conjugan ELEMENTOS QUE DAN EN EL CLAVO y que se hallan en el lugar indicado y en el momento histórico adecuado. Y la obra de arte es el resultado de la REVOLUCIÓN de un genio que opta por uno o dos caminos: 1) EXPLOTAR AL MÁXIMO LAS POSIBILIDADES DE LOS ELEMENTOS DE SU ÉPOCA o 2) TRANSFORMAR LOS ELEMENTOS DE SU ÉPOCA PARA CREAR ELEMENTOS DE CONTRASTE QUE RESULTAN EXITOSOS.


En el primero de los casos LA CULTURA LLEGA A SU PUNTO CUMBRE. Y el punto cumbre significa que el valle se producirá pronto: como en un orgasmo, la progresión llega a un punto de no retorno, a partir del cual se crea una nueva situación, un nuevo principio.


En el segundo de los casos LA CULTURA SE VUELVE REBELDE, RENIEGA DE LO ANTERIOR, PERO INEXORABLEMENTE HA DE BEBER DE AQUELLO EN LO QUE SE HA CRIADO. Es el nuevo principio, que llevará a un nuevo clímax con el tiempo. Imagino aquí a una oruga, hecha crisálida y transformada en mariposa: al ver el resultado nadie diría cuál es el origen, PERO LA MARIPOSA ES PROPIAMENTE LA ORUGA, quiera o no.


En el mundo actual, o la cercanía no nos deja ver el brillo del oro o, lo que me temo que será, ESTAMOS EN UNA ÉPOCA MUY DECADENTE, donde lo único que destaca es la REVOLUCIÓN DE LOS SISTEMAS DE COMUNICACIÓN, pero no el arte. El arte está estancado y la experimentación de las vanguardias es algo hace ya un siglo periclitado.


Por eso, a la espera de tiempos mejores, dije que NO ES ARTE tanto producir obras PRETENDIDAMENTE DE ARTE, que no gustan a la gente, que nadie quiere ver ni escuchar, porque no son placenteras, porque no nos identificamos con ellas, porque no somos capaces de procesar, porque no tienen "número", no presentan repetición, carecen de patrón que nuestro cerebro sea capaz de captar con facilidad. Este es el sentido de lo que dije en el post anterior sobre el hecho de que ante una obra musical contemporánea esperamos muchas veces la nota final, porque es ésta la única que somos capaces de recordar. La OBRA DE ARTE ES LO QUE USAMOS COMO MODELO PARA "SIMPLEMENTE DISTRAERNOS" JUGANDO A SER MOZART.


Y en la INTERPRETACIÓN y REINTERPRETACIÓN y RE-INTERPRETACIÓN de los MODELOS, que deben ser más estudiados a fondo, para intentar atisbar cómo están construidos y POR QUÉ SON MODELOS, quizás encontremos la fórmula para llegar al clímax que el tiempo juzgue como UN NUEVO MOMENTO HISTÓRICO GENIAL. Y el o los artífices que acierten a crear una obra que el tiempo reconozca como "climática" -es decir, en el clímax- merecerá ser recordado como GENIO.


Hasta ese momento, el trabajo de los humanos es PROFUNDIZAR EN LAS OBRAS DE ARTE QUE SON DE VERDAD OBRAS DE ARTE, para encontrar en ellas el futuro. Es decir, INVESTIGAR EN EL PASADO PARA DESCUBRIR LAS CLAVES DEL FUTURO. Algo que no hace la mayoría, que sólo mira hacia adelante: ADELANTE NO HAY NADA, SÓLO UN VACÍO FANTASMAGÓRICO. EL FUTURO DEBE IMAGINARSE MERCED A LO VIVIDO EN EL PASADO Y QUIEN RENUNCIA A MIRAR AL PASADO NO PUEDE TENER FUTURO NI DISFRUTARÁ DE ÉL.


Los genios creo que son aquellas personas que deben ser capaces de hacer esto CON UNA INIGUALABLE PERSPECTIVA IMAGINATIVA DE FUTURO. Por eso dijo Mozart del joven Beethoven, que había que estar atento a su música. Y en efecto, UN GENIO VISUALIZÓ A OTRO GENIO, haciendo progresar así la cadena evolutiva, SIN PRISA, PERO SIN PAUSA, A POCO A POCO Y, a veces, A GRANDES Y TRAUMÁTICOS SALTOS.


Mientras le llega el momento a nuestra sociedad, no sabemos de manos de quién ni con qué tipo de revolución, disfrutemos observando y escuchando cómo hacen los virtuosos de la técnica llegar hasta nosotros las maravillas de un genio revolucionario como Beethoven. Pregunto yo: a la vista de las versiones grabadas de que disponemos del 3r movimiento del concierto para violín de Beethoven, ¿deberíamos estar de acuerdo en que una obra de arte no es UNA, sino MÚLTIPLE y que mientras que el artista, el creador, el genio que la trajo al mundo es MORTAL, la obra es INMORTAL?